Moxibustión: historia, evolución y sus aplicaciones

“JIU RUO” es el nombre antiguo que se utilizaba para la terapia de moxibustión, la traducción literal es “CAUTERIZACIÓN”.

En la actualidad la moxibustión se realiza principalmente sin cauterización, aunque en algunas partes del mundo, como en Corea y Japón, la moxibustión con cauterización se sigue utilizando bastante, sobre todo para el tratamiento de enfermedades profundas y de difícil curación.

La principal materia médica utilizada para la moxibustión es la hoja de Artemisa, “folium artemisae argyi”, las hojas se cosechan en verano y otoño, época en que la artemisa florece, y se ponen las hojas a secar a la sombra. Después se muelen en un polvo muy fino y se almacenan en lugar seco. La mejor moxa es la que está bien molida y conservada durante muchos años, con un mínimo de tres.

En cuanto a su aplicación, antiguamente sólo se hacía la cauterización directa (directamente sobre la piel), con conos grandes y numerosos. Se practicaba la anestesia total y se aplicaba en pacientes dormidos para disminuir el sufrimiento de la quemadura. Con el paso de los años se utilizaron materias cada vez más variadas: además de la artemisa, se usaba azufre, médula de junco, ramas de melocotonero, cera, etc. También se hacía la moxibustión indirecta, es decir, mediante alguna otra materia interpuesta, tales como el ajo, jengibre, sal, puerro, tierra, y otras plantas medicinales y finalmente otra de las opciones es a través de la aguja de acupuntura.


La moxibustión puede tratar las enfermedades por su naturaleza caliente que estimula los puntos de los meridianos, haciendo que mejore la circulación de Qi (energía) y Xue (sangre).

Además de sus funciones terapéuticas, la moxibustión se utiliza para la prevención y el fortalecimiento de la salud. El “Qianjin Fang” (mil recetas doradas) nos cuenta: “Todos los funcionarios que van a trabajar a las provincias Wu y Shu suelen tener en el cuerpo dos o tres sitios con cicatrices de moxibustión, para prevenir la lesión del ambiente epidémico de esa zona”, y en el “Zhenjiu Dacheng” se dice: “Para vivir tranquilamente, no deje seco el punto Sanli”, lo cual quiere decir que hay que aplicar frecuentemente la moxibustión directa en el punto Zusanli (36 E), situado por debajo de la rodilla.

Los casos más frecuentes que trato con moxibustión en la clínica Ismet son la periartritis del hombro (artrosis del hombro) y las artritis y reumatismos en las rodillas.

La periartritis del hombro se denomina en la medicina china “hombro de los cincuenta” u “hombro congelado”. Se manifiesta por un constante dolor en hombro lesionado, que impide el movimiento. Al tratarse de una enfermedad prolongada puede provocar atrofia muscular (del miembro superior afectado) por desuso. Se presenta más en las mujeres que en los hombres, y sucede más alrededor de los cincuenta años.

Clínicamente esta enfermedad pertenece al síndrome Bi, generalmente está asociada a la insuficiencia de Wei Qi (energía defensiva externa del cuerpo), o a la invasión del viento, frío y/o humedad en los meridianos de la parte del hombro, que inhibe la circulación normal de Qi y la sangre, o por lesiones traumáticas. En el tratamiento con moxibustión y acupuntura, se debe eliminar el viento, el frío y la humedad, regulando la circulación de Qi/Xue para calmar el dolor.

Los puntos principales se sitúan alrededor del hombro y posteriormente se seleccionan puntos en función de la energía patógena dominante y el órgano a estimular.

Las artritis y reumatismos de rodilla pertenecen así mismo al Síndrome Bi, y se atribuye a la debilidad física y a una lesión del viento, frío y humedad. El tratamiento se basa en la eliminación del viento, del frío y de la humedad y en la mejora de la circulación de los canales. Se seleccionan puntos sistémicos para tonificar el Qi y puntos orgánicos de la espalda, además en las rodillas se seleccionan puntos locales, extras y Ashi (punto de dolor).

Para el tratamiento de estas patologías hay que tener paciencia para empezar a ver resultados, puesto que un hombro congelado no se atrofia de un día para otro, sino que es un proceso largo que ha ido sufriendo el paciente hasta llegar un momento en que todos los días se levanta con dolor e incluso no puede descansar bien por las noches.

Hay que realizar un par de veces el tratamiento (compuesto de 10 sesiones) para notar una mejoría notable. Además se recomienda combinar con Tui-Na (masaje terapéutico chino) para estimular los tejidos blandos y un tratamiento de ventosas para remover la congestión.