El acupunturista implanta las agujas en estos puntos de acuerdo a una juiciosa elección en función de los síntomas presentados por el enfermo. Las agujas son de metal, frecuentemente de acero, aunque las hay de otros metales como tungsteno, molibdeno, oro, plata o platino. Tienen diferentes largos según las necesidades del tratamiento. Aunque las agujas son el instrumento más usado, se suele tratar el punto a través del calor (moxibustión) por medio de conos o cigarrillos especiales. Una variante de la acupuntura es la digitopuntura que, utilizando los mismos puntos, los trata por medio de la presión de los dedos. Está especialmente indicada para tratarse uno mismo.
Hay ciertos puntos de acupuntura donde se refleja la dolencia de un órgano en particular y que han sido reconocidos por la medicina occidental, como el punto de Murphy, situado bajo el reborde costal derecho, cuya sensibilidad aumentada revela un trastorno hepático; el dolor en la punta del omóplato derecho advierte una dolencia vesicular, un dolor en la zona lumbar en relación con la duodécima costilla se produce en las afecciones renales, etc. Hay dolores que se dan a gran distancia de la dolencia, como el «codo de tenista», que es un punto sensible en el codo que corresponde a un trastorno mucho más profundo en el intestino grueso.
Los puntos de acupuntura en general se clasifican en:
A.- Puntos que se encuentran en las extremidades o Su antiguos. Son más superficiales: allí la acción energética es más notable e intensa, y son los más accesibles a las agujas.
B.- Puntos de tonificación. Estimulan energéticamente a un meridiano cuyos órganos gobernados por él estén deprimidos.
C.- Puntos de dispersión o sedantes. Son puntos en conexión con vasos comunicantes, y que son utilizados para dispersar excesos de energías hacia otros meridianos u órganos.
D.- Puntos Iu o de asentimiento, Se encuentran en relación con un órgano; sirven para tonificar o dispersar la energía yang de la entraña u órgano correspondiente. Se manifiestan habitualmente en dolencias crónicas.
E.- Puntos Mo, o heraldos, o de alarma. Son aquellos que duelen espontáneamente en caso de trastorno, y generalmente el paciente los ha detectado, siendo de gran ayuda para el diagnóstico.
F.- Puntos encrucijada. Son numerosos, pues es donde se entrecruzan los meridianos principales. Tienen gran importancia en la repartición armónica de las energías circulantes, atrayendo energía a los meridianos débiles o aliviando los trayectos demasiado llenos.
G.- Puntos Tsri. Permiten aliviar rápidamente la obstrucción de la energía de un órgano.